Hoy escribo desde el desconcierto y más que desde el desconcierto escribo desde la resignación. Todo un día de reuniones, apuntes, señalamientos, directrices y podría seguir. Estoy aprendiendo a dejar ir, soltar. Mi compañero me dijo hace algún tiempo: tienes que dejarlo ir (muy convenientemente para él, pensé en mis adentros). Aprender a soltar es difícil para una persona como yo, demasiado pasional, demasiado inquisitiva, demasiado inquieta mentalmente hablando. Ando siempre tras el razonamiento justo y la explicación satisfactoria de las cosas y sucesos. Ando tras la claridad y la cordura, aunque no soy fanática precisamente de la cordura. Hay cosas que me cuesta dejar ir y me cuesta precisamente porque no tengo ni he recibido una respuesta satisfactoria. Puede ser manía, puede ser obsesión, puede ser muchas cosas. Por ejemplo hay recuerdos que me provocan mucha rabia y dolor, cuando los analizo, encuentro eso, la falta de información y la incomprensión en el proceder de los involucrados.
Hoy aprendo a dejar ir, las cosas no siempre salen como una quisiera. Debería estar acostumbrada. Me resigno a perder mi tiempo, me resigno a trabajar más por menos dinero. Me resigno a callarme y a defenderme, me resigno a morderme la lengua para no escupir palabras que hieran la "bondad", la "inteligencia", la "sensibilidad" ajenas. Lo siento, cada día soy más humana y cada día soy más imperfecta. Cada día quiero ser artista, cada día quiero ser honesta. Parte de "dejar ir" es ser honesta, clara, pasiva en la rutina tajante que me provoca las convulsiones rabiosas. Porque soy humana e imperfecta es que rabeo, es que maldigo, es que escupo en ocasiones la raza sublime. No pretendo la comprensión ni el entendimiento de quien me pueda leer. Lo que pretendo es desintoxicarme poco a poco de este mar salvaje que es la sociedad puertorriqueña. Pretendo entenderme yo. Dejar ir, es una terapia de paciencia. Hoy quiero dejar ir el sinsabor de la realidad cruda y absoluta. Esa verdad es mi libertad. Hoy me resigno a perder parte de esa libertad. No hay salida aparente en este túnel caótico, quisiera ser un poco más optimista, un poco más de "la vida es bella". Y sí, la vida es bella, no lo dudo...hoy me llega la resignación a muchas cosas. Un día a la vez me dijo una compañera de trabajo, un día a la vez, dije yo.






